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La Vuelta no la gana el que sale más fuerte
Rara vez gana el que voló el primer día. Después de varios años llevando ciclistas a la Vuelta al Cotopaxi, lo vemos siempre: gana el que administra su energía y, sobre todo, el que se recupera mejor entre etapa y etapa.
Arriba de los 3.500 las reglas cambian. Hemos visto atletas que entrenaron impecable todo el año llegar allá y sentir que las piernas no responden. No es falta de trabajo, es fisiología: hay menos oxígeno, cada esfuerzo cuesta más y cualquier exceso se paga carísimo.
Ojo, tampoco se trata de irse a vivir a la altura. Arriba también se duerme peor y se recupera peor. Nosotros la usamos con estrategia y hacemos buena parte del volumen en la rutera: más horas de base, intensidades controladas y la resistencia que vas a necesitar para tres días seguidos. La montañera llega después, para la especificidad.
Y nunca dejes la técnica. No solo por las bajadas: el que confía frena menos, escoge mejores líneas y llega mucho menos tensionado a meta. Menos desgaste hoy es mejores piernas mañana.
El Morro
El que nunca ha pasado por ahí se imagina una subida durísima. Es otra cosa. Hay tramos donde te bajas, cargas la bici al hombro, avanzas unos metros, te detienes, esperas que la fila se mueva, vuelves a caminar. Y otra vez. Todo eso sobre los 3.500.
Eso también se entrena: practica cómo cargarla, camina con ella, acostúmbrate a que no vas a avanzar al ritmo que quieres. En el Morro la paciencia rinde.
Si corres en pareja, más todavía. Ahí casi siempre uno llega más fuerte que el otro. Hemos visto duplas perder muchísimo tiempo por querer correr cada uno su carrera. El mejor compañero no es el más fuerte: es el que entiende que los dos tienen que llegar juntos.
La carrera inicia con la práctica previa
Aprende a armar la carpa antes. Parece bobería hasta que llegas molido y ves que unos siguen peleando con las varillas mientras otros ya comieron, se hidrataron y están recuperándose. Esos 20 o 30 minutos se acumulan toda la semana.
Mete comida extra para la tarde: después del recovery shake faltan horas para la comida fuerte y el hambre aparece. Prepárate para cualquier clima — aquí hemos vivido calor, granizo, viento y frío en la misma tarde. Y lleva antifaz y tapones. Suena exagerado hasta que te toca un compañero de carpa que ronca.
Si puedes, duerme una o dos noches en altura un mes antes. No para aclimatarte, sino para saber cómo te cae. Mejor descubrirlo ahí que en plena carrera.
Porque el secreto no es llegar lo más fuerte posible al primer día. Es poder seguir siendo fuerte hasta el último.
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