Entrenar deportes de Endurance siendo emprendedor: lo que nadie te dice
El deporte de resistencia es el refugio del emprendedor para entrenar la resiliencia y disciplina que exige el caos de los negocios.
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BET Human Performance
Si eres emprendedor y entrenas deportes de endurance, probablemente has escuchado más de una vez la misma pregunta: “¿Cómo te alcanza el tiempo para hacer todo?”
Y la verdad es que la mayoría de veces no alcanza.
No existe una fórmula mágica. No hay un equilibrio perfecto. Hay semanas en las que sientes que todo está bajo control y otras en las que solo sobrevives.
Porque emprender ya es un deporte de resistencia. Es levantarte todos los días sin saber exactamente cómo va a terminar la jornada. Es tomar decisiones difíciles, vivir con incertidumbre, resolver problemas que nadie más puede resolver y seguir adelante incluso cuando estás cansado.
Por eso creo que muchos emprendedores terminamos enamorándonos del maratón, del triatlón, del ciclismo o del trail running. Porque hay algo muy familiar en hacer cosas difíciles. Porque entendemos que las grandes cosas no se construyen de un día para otro, sino después de miles de pequeñas decisiones tomadas correctamente.
Pero también hay una realidad que nadie te cuenta.
Habrá entrenamientos que empezarás cansado porque te acostaste tarde terminando una presentación (ahí es mejor no entrenar pero a todos nos ha pasado que ya te levantas porque estás acostumbrado a madrugar). Habrá fondos largos en los que pasarás más tiempo pensando en un problema del negocio que en el ritmo al que estás corriendo. Habrá sesiones que tendrás que mover porque una de tus hijas te necesita o porque apareció una reunión inesperada.
Y también sentirás culpa. (siempre)
Culpa por salir a entrenar cuando todavía quedan correos por responder. Culpa por estar pensando en el trabajo mientras cenas con tu familia. Culpa por llegar tarde a casa después de un entrenamiento largo.
La realidad es que nunca vas a sentir que le estás dedicando suficiente tiempo a todo.
Pero con los años he aprendido algo. Entrenar nunca me ha quitado tiempo. Me ha hecho mejor en el tiempo que sí tengo.
Me ha hecho un mejor líder porque me enseñó a ser paciente. Me ha hecho un mejor empresario porque aprendí que los resultados importantes toman tiempo. Me ha hecho un mejor papá porque entendí el valor de dar ejemplo más que de dar discursos. Y me ha hecho un mejor esposo porque cuando entreno soy una mejor persona. Es más, mi esposa cuando me ve estresado me manda a entrenar con mis amigos ciclistas porque nota que eso me hace bien para mi salud mental.
Muchas personas piensan que hacer un Ironman o correr un maratón es un lujo para quienes tienen mucho tiempo libre. Yo creo exactamente lo contrario.
Los deportes de endurance son el refugio de quienes tienen vidas caóticas. Son el lugar en donde recuperamos el control. Ese momento del día en el que nadie nos llama, nadie nos escribe y nadie necesita algo de nosotros.
Ese espacio en el que simplemente somos nosotros. Y hay algo más que nadie te dice.
Las metas deportivas terminan transformando todas las demás áreas de tu vida.
Cuando eres capaz de levantarte a las cinco de la mañana para entrenar, eres capaz de hacer una llamada difícil. Cuando aprendes a sufrir durante las últimas horas de un Ironman, entiendes que también puedes atravesar un momento complicado en tu empresa. Cuando te das cuenta de que puedes correr un maratón más rápido de lo que imaginabas, empiezas a creer que quizá también puedes construir una empresa más grande, ser un mejor líder o perseguir un sueño que antes parecía imposible.
Al final, la medalla nunca ha sido lo más importante.
El maratón, el Ironman o esa carrera que tienes en el calendario son simplemente una excusa para convertirte en alguien diferente.
Más disciplinado, más resiliente, más paciente y sobre todo, más agradecido.
Tal vez esa sea la mayor enseñanza de los deportes de endurance para quienes emprendemos, trabajamos, tenemos hijos y vivimos con mil responsabilidades: nunca encontraremos el momento ¨perfecto¨ para perseguir un sueño. Solo nos lanzamos.
Porque al final no entrenamos porque nos sobre el tiempo, entrenamos porque nos acostumbramos a hacer cosas difíciles.
- Pablo Vallejo